En Venezuela, nada ni nadie se salva de la inflación. Y es que si el niño Jesús saliera a hacer las compras, tres meses antes de Navidad, tendría que bajarse de la mula, el buey, y todos los animales de la granja, para poder comprar una Barbie.

La popular muñeca, en una presentación sin muchos accesorios, tiene un costo de un millón de bolívares, o el equivalente a más de tres salarios mínimos integrales.

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