clap (1)Desde hace un año y ocho meses en Venezuela se estableció por orden del Presidente de la República Nicolás Maduro los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Muchos venezolanos han sido beneficiados con este sistema, sin embargo otra parte de la ciudadanía aún se encuentra en la espera de una bolsa o caja que contiene los alimentos que en ningún anaquel a un precio considerable se puede encontrar.

Un proyecto que proviene de los tiempos de la llamada Cuarta República y que el ex mandatario presidencial Hugo Chávez retomó y que sin lugar a dudas el actual Presidente continuó con el ideal del Comandante Eterno bajo la dirección de Freddy Bernal. El CLAP no es más ni menos que una necesidad que muchos o pocos sencillamente se han beneficiado al menos una vez cada dos meses.

Este modelo de distribución directa ha intentado instaurarse en los 24 estados de Venezuela cuya finalidad es combatir la extracción y contrabando de productos de primera necesidad como la harina de maíz, el aceite vegetal, arroz, pasta, leche en polvo, azúcar, caraotas, entre otros.

“El CLAP le llega al que votó por el presidente Maduro y al que votó en su contra porque nosotros no vamos a negociar con la comida de la gente”: Afirmó el jefe de control nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Freddy Bernal, el pasado 11 de enero de este año. Pero esta situación sólo se volvió una utopía para muchos habitantes de muestro país.

Inicialmente para poder obtener la esperada bolsa de productos, la mayoría de los ciudadanos deben someterse a un censo realizado por los miembros del consejo comunal de su localidad, en este registro solicitan los datos personales: nombres, dirección, tipo de vivienda, condiciones del hogar, servicios, trabajo, número de personas que habitan en la casa, ingresos por persona y participación comunitaria. Con esa información deciden la distribución de las bolsas. La prioridad son las familias que tengan integrantes en condiciones especiales

Sin embargo no todo es color de rosa, muchos ciudadanos han tenido que someterse a la humillante espera de la ansiada bolsa o caja de alimentos. Para poder adquirir los productos se deben regir una serie de procedimientos, que con el correr del tiempo han sido más estrictos.

Todo por el CLAP

Inicialmente, la mayoría de las personas buscan el dinero de donde no lo tienen para poder cancelar el CLAP. Su precio varía de acuerdo a la zona popular. Algunas cancelan Bs10, 300 y otros Bs 23,150, por la misma cantidad de alimentos. ¿La razón? De acuerdo a la zona popular (no es lo mismo Propatria que Chacao).

Esto no queda aquí, dicho monto ya no es recibido en efectivo. Durante el año 2016 la cancelación de los productos se hacían mediante transacciones en efectivo o con punto de venta, pero esto cambió. Ahora se debe hacer el depósito a una cuenta perteneciente a Corpomiranda en el Banco de Venezuela más cercano. Acto seguido se debe fotocopiar dicho recibo de pago con la copia del carnet de la patria y ser entregado al miembro del consejo comunal o Ubch. Luego sólo queda esperar a que estos emisarios comunales se encarguen de avisar el día y la hora en que se hará la entrega. Cuando este día llega, las horas de espera son interminables y para mayor humillación de muchos, cuando se hace la entrega de las cajas o bolsas, los beneficiados deben tomarse una foto para que quede por sentado que la entrega fue realizada y el consumidor está “feliz” de obtener su ansiado bocado… el dolor es más fuerte cuando al abrir el paquete se consiguen con que la mayoría de los productos son sencillamente frijoles, pocas cantidades de carbohidratos y unas latas de atún que ya ni el perro quiere comer.

“¿Pero cómo quieres tú el Clap si no botaste en las elecciones? ¿Tienes el carnet de la patria validado? ¿Estas inscrito en el PSUV?” A estos señalamientos y preguntas fue sometido el señor Pedro Álvarez cuando se acercó a uno de los miembros del consejo comunal ubicado en una parroquia del centro de la ciudad de Caracas. Muy sorprendido este señor relata que siempre obtuvo su beneficio sin que le solicitasen este tipo de datos, pero ahora todo es más estricto pues: “Si no estás con la revolución no puedes tener tu bolsa”.

La unificación, la organización y los acuerdos entre ciudadanos fueron unos de los tantos objetivos que el fallecido ex Presidente Hugo Chávez había tenido como meta patria. Esto se llevó a cabo, pero muchos consejos comunales, Ubch y afines se han beneficiado de esto para hacer más que un beneficio un negocio, una mafia o sencillamente nada. Sin embargo el gobierno ha impuesto un servicio de denuncias vía web al correo Clapnacional2016@gmail.com , donde los ciudadanos ingresando su nombre, apellido, número de cédula, nombre del consejo comunal, entre otras cosas; puede realizar su sugerencia y un grupo de gestores se encargarán de tomar la información requerida que los pobladores realicen por esta vía. El tiempo de respuesta dependerá del nivel de la denuncia.

 

Por Lucy Fuentes para la voz del consumidor

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