Cabe destacar que sigo esperando que se quite el nombre o por lo menos lo borren de todos lados ya que sus metas no fueron alcanzadas, y es que un “por ahora” no basta pues han pasado dieciocho años y seguimos esperando que la promesa que hizo aquel 6 de Diciembre de 1998 “Declaro que no permitiré que en Venezuela haya un solo niño de la calle; si no, dejo de llamarme Hugo Chávez Frías” se cumpla.

Con un índice de desnutrición que supera el 20% según cifras del mes de agosto arrojadas por Caritas de Venezuela, y sin poder dar una solución a través de casas hogares ya que la sola manutención de 200 niños, y tan solo una comida al día, supera más de medio millón de bolívares, y siendo claros, el estado ha preferido poner toda su atención en la ayuda humanitaria a otros países, antes de poner los ojos sobre el suyo.

Seguimos con una crecida enorme en el abandono infantil, la deserción escolar y la crisis de alimentos que azota a la población actualmente, con una canasta básica que ya alcanzó los 3 millones de bolívares, una cesta escolar que supera los 4 millones, sin contar el costo de la matrícula de los colegios, liceos y universidades privadas, el pago de vivienda, ropa y calzado, salud, higiene personal, y sin fin de gastos por bienes de consumo y servicios.
Y es que la actual Ley que debería responder por estos jóvenes, se hace la vista gorda con la crecida de menores de edad, que han optado por estar en la calle, trabajar y conseguir comida por su cuenta para poder en muchos casos alimentarse y alimentar a sus familias.
Y aunque la ley no penalice el trabajo infantil, sino que al contrario, le da carácter legal, ya que el niño, puede trabajar, siendo catorce (14) años como edad mínima para el trabajo, en todo el territorio nacional, en el Artículo 96° de la LOPNA, para sin fin de organizaciones y personas, esto le quita al niño su preciada juventud.

Pero la realidad, es que cada vez más niños desertan de las aulas escolares al no tener como pagar transporte, uniformes, comida y en caso de ser instituciones privadas, la matricula, sin contar los útiles que se les pide; aun cuando el gobierno ha intentado por mucho ayudar a través de misiones, la deserción sigue creciendo de maneras imparable.
La Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolecente, por sus siglas (LOPNA), indica en su artículo primero como objetivo principal que “Esta Ley tiene por objeto garantizar a todos los niños y adolescentes, que se encuentren en el territorio nacional, el ejercicio y el disfrute pleno y efectivo de sus derechos y garantías, a través de la protección integral que el Estado, la sociedad y la familia deben brindarles desde el momento de su concepción.”
En muchos casos, los padres tienen que tomar la decisión de mandar a sus hijos a clase,
invirtiendo ese dinero en sus futuros o utilizar lo poco que se tiene para la adquisición de
alimentos, tomando en cuenta que actualmente el sueldo mínimo solo alcanza para la adquisición

de por lo menos cinco productos pertenecientes a la canasta básica alimentaria, y que la ayuda del estado no alcanza para que una familia se sostenga con una economía tan cambiante. Y es que, aun con la creación de aquella misión “Niños y Niñas del Barrio”, donde supuestamente se atenderían a los venezolanos de 0 a 17 años de edad que estuvieran en situación de calle, y que luego pasara a formar parte de la misión “Hogares de la Patria”, continúan habiendo en el país, un numero casi incalculable de niños, niñas y adolescentes que esperan a que alguien de respuesta por ellos. Aun cuando el estado está obligado por la LOPNA en su Artículo 4° “El Estado tiene la obligación indeclinable de tomar todas las medidas administrativas, legislativas, judiciales, y de cualquier otra índole que sean necesarias y apropiadas para asegurar que todos los niños y adolescentes
disfruten plena y efectivamente de sus derechos y garantías.”, cada día vemos en la prensa como mueren recién nacidos en las maternidades del país, por fallas eléctricas, falta de alimentos y escasez de medicamentos. Pero el estado, aun con todo, no le está brindando un nivel de vida adecuado a estos seres, que consideramos como el futuro de nuestra patria, citando el Articula 30° de la LOPNA:

Derecho a un Nivel de Vida Adecuado. Todos los niños y adolescentes tienen derecho
a un nivel de vida adecuado que asegure su desarrollo integral. Este derecho
comprende, entre otros, el disfrute de:
a) Alimentación nutritiva y balanceada, en calidad y cantidad que satisfaga las
normas de la dietética, la higiene y la salud;
b) Vestido apropiado al clima y que proteja la salud;
c) Vivienda digna, segura, higiénica y salubre, con acceso a los servicios públicos
esenciales.

Parágrafo Primero: Los padres, representantes o responsables tienen la obligación
principal de garantizar, dentro de sus posibilidades y medios económicos, el disfrute
pleno y efectivo de este derecho. El Estado, a través de políticas públicas, debe
asegurar condiciones que permitan a los padres cumplir con esta responsabilidad,
inclusive mediante asistencia material y programas de apoyo directo a los niños,
adolescentes sus familias.

Parágrafo Segundo: Las políticas del Estado dirigidas a crear las condiciones
necesarias para lograr el disfrute del derecho a un nivel de vida adecuado, deben
atender al contenido y límites del mismo, establecidos expresamente en esta
disposición.

Parágrafo Tercero: Los niños y adolescentes que se encuentren disfrutando de este
derecho no podrán ser privados de él, ilegal o arbitrariamente.

Continuamos viendo como las políticas públicas y de estado, solo han servido de pañitos tibios a familias en situación de calle, desde los damnificados de la tragedia de Vargas en el 99’, las inundaciones del estado Miranda en el 2010, y ahora con la tragedia de Choroni y el sismo de Vargas que afecto a un número significativo de construcciones en diversas zonas de la capital, grupos familiares esperan por una reasignación de viviendas, que no estén manchadas de amenazas políticas y partidistas.
Sin dejar de lado, que durante la primera mitad del año se suscitaron manifestaciones en todo el país, en las cuales se pudo observar la presencia de niños dentro de los grupos opositores al gobierno, a los que se les considero ser pagados por partidos de derecha. Y es que si a ver vamos, la LOPNA les da derecho de manifestar, según su Artículo 83°, “Todos los niños y adolescentes tienen derecho de manifestar pacíficamente y sin armas, de conformidad con la Ley, sin más límites que los derivados de las facultades legales que corresponden a sus padres, representantes o responsables.” Una realidad que para el estado, no le convenía fuese proyectada internacionalmente, pues dejaría en claro las fallas que han tenido dentro y fuera de su gerencia, y de las que muchas veces ha vociferado ser modelo a seguir por muchas otras naciones. Y se podría decir, que seguiremos esperando, viendo a estos niños vendiendo barriletes y tostones en los vagones del sistema Metro de Caracas, o en el transporte público, a sus padres contando historias del porque están desempleados de vagón en vagón, para si quiera, obtener una ayuda económica para comprar comida o medicina. Los veremos correr cada mañana entre panaderías, cazando la bolsita con cinco panes, o las infinitas colas de pañales y medicamentos en las afueras de cada farmacia.

Seguiremos esperando a que se cambie el nombre, pues todavía quedan niños en las calles, o el venezolano hará algo con el fin de cambiarle el nombre a esta situación que hoy día llamamos crisis, por una mejor, oportunidad.

Fuente: porLuis G. Rodríguez Toro, para: La Voz del consumidor

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